La cirugía ginecológica mínimamente invasiva agrupa procedimientos quirúrgicos modernos principalmente laparoscopia e histeroscopia que permiten diagnosticar y tratar enfermedades ginecológicas con incisiones pequeñas, menor sangrado, menos dolor postoperatorio y una recuperación significativamente más rápida que la cirugía abierta tradicional. En Bogotá realizó estos procedimientos en clínicas con altos estándares de seguridad.
Cirugía a través de pequeñas incisiones en el abdomen, con cámara e instrumental especializado, para tratar miomas, quistes ováricos, endometriosis, adherencias y patologías tubáricas.
Procedimiento sin incisiones que permite ver el interior del útero y tratar pólipos, miomas submucosos, sinequias y otras alteraciones intrauterinas.
Extracción de miomas conservando el útero, por la vía más adecuada según ubicación y tamaño
Decisión individualizada según el plan reproductivo de la paciente.
Polipectomía histeroscópica ambulatoria.
Con técnica conservadora cuando es posible.
Por vía mínimamente invasiva cuando el caso lo permite.
Como método anticonceptivo definitivo para pacientes que ya han completado su deseo reproductivo.
Experiencia especializada en cirugía endoscópica ginecológica.
Técnicas modernas enfocadas en seguridad y precisión.
Atención integral desde el diagnóstico hasta la recuperación.
Comunicación clara y acompañamiento continuo.
Planes de tratamiento personalizados según las necesidades de cada paciente.
Convenios con clínicas de altos estándares de calidad y seguridad.
Sé que enfrentarse a un diagnóstico o planear un procedimiento médico genera muchas preguntas. Aquí comparto las respuestas a las dudas más comunes que recibo en mi práctica diaria:
La laparoscopia se realiza a través de pequeñas incisiones en el abdomen para acceder a útero, ovarios y trompas. La histeroscopia entra por la vagina y el cuello uterino, sin incisiones, para ver y tratar el interior del útero. Ambas son técnicas mínimamente invasivas, pero se usan para problemas distintos. y tratar el interior del útero. Ambas son técnicas mínimamente invasivas, pero se usan para problemas distintos.
La recuperación depende del tipo de procedimiento realizado y de la complejidad del mismo. En cirugías sencillas las pacientes suelen regresar a sus actividades cotidianas en pocos días; en cirugías más complejas el tiempo es mayor. Las indicaciones específicas se entregan de manera personalizada en la consulta postoperatoria.
En mi práctica, tanto la histeroscopia diagnóstica como la quirúrgica se realizan en quirófano bajo sedación, lo que asegura una experiencia cómoda y libre de dolor para la paciente. No requiere hospitalización: la paciente puede regresar a casa el mismo día del procedimiento.
La histerectomía se reserva para casos seleccionados como sangrado uterino abundante que no responde al manejo médico, múltiples miomas uterinos en pacientes sin deseos de preservar la fertilidad, adenomiosis severa y algunas patologías específicas en las que otras opciones no son adecuadas. Siempre se conversa en detalle antes de decidir.
Sí, cuando se realiza por equipo entrenado, en clínicas con estándares adecuados y siguiendo indicaciones clínicas correctas. Todos los procedimientos tienen riesgos potenciales que se conversan antes de la cirugía.
Antes de cualquier procedimiento se realiza una valoración completa para determinar el tratamiento más adecuado. La mayoría de las cirugías mínimamente invasivas permiten una recuperación más cómoda y rápida, aunque el tiempo varía según el diagnóstico y el tipo de intervención realizada.